Conocer nuestro océano emocional es como tener un GPS interno.
Imagina caminar por una ciudad desconocida, sin un mapa para orientarte. Las sensaciones ante este lugar extraño para ti sin recursos para moverte de forma segura pueden hacerte sentir sensaciones incómodas.
Lo mismo ocurre cuando no sabemos manejar nuestros estados emocionales.
Sin embargo, cuando posees herramientas, tienes los recursos para gestionar la inseguridad de estar ante lugares desconocidos para ti.
Tener un manejo saludable de nuestras emociones nos ayuda a guiarnos en nuestro océano interior.
Todas son necesarias y nos aportan fortaleza si las sabemos utilizar.
Cuando no sabemos relacionarnos con ellas es como cuando el mar está alterado que no invita a acercarse.
Las emociones son energías de nuestro cuerpo. Toda emoción reprimida se queda instalada en nuestro cuerpo generando así las llamadas heridas emocionales. Estas heridas nos dañan, nos restan energía vital, nos afectan a nuestro presente condicionando nuestra vida actual por las experiencias pasadas que se van quedando enquistadas.
La vida muchas veces es dolorosa, nos hace pasar situaciones muy difíciles pero por mucho que las neguemos suceden.
Nuestra tendencia natural es sobrevivir y nos alejamos de aquello que nos causa malestar pero enterrar el dolor significa que no se ha afrontado.
Las emociones son las señales de nuestro cuerpo que si las sabemos escuchar están llenas de sabiduría. Nos marcan el camino que tenemos que transitar.
Sentir la emoción y darla un lugar en el cuerpo,permite aceptar lo que nos está sucediendo en el presente.
A nadie nos gusta sentir miedo o tristeza pero al reprimir la emoción te estás negando una parte de ti y entras en una lucha interna por no sentir aquello que tu cuerpo está sintiendo.
Y ¿ Cómo salir de esta tendencia?
El primer paso es darte un espacio para escucharte.
¿ Qué estoy sintiendo? pon nombre a la emoción que sientes.
Por ejemplo: “ siento tristeza”
Observa en qué parte de tu cuerpo la sientes. Pon tus manos sobre esa zona y di en voz alta “ siento tristeza , la acepto y me entrego completamente”
Ahi dejarás de entrar en lucha por no sentir, estas aceptando lo que sientes y aunque sea “ doloroso” es posible que después sientas liberación.
Otra vía para canalizar y expresar lo que sientes es a través del movimiento. Pon una canción que te acompañe al estado emocional que sientes y deja que tu cuerpo haga movimientos espontáneos.
El movimiento es una herramienta que permite liberar la energía estancada de la emoción que se queda acumulada por la tensión que generamos al rechazarla o reprimirla.
Cuando nos permitimos sentir y expresar la emoción, en este caso, con el ejemplo de la tristeza, deja que surja el llanto y que tus lágrimas broten si lo necesitas o cualquier forma de expresión que te surja.
Es la forma que usa nuestro cuerpo para “ limpiar” aquello que está estancado.
Si quieres saber más sobre cómo manejar tus emociones, apúntate a mi newsletter. Ahí encontrarás recursos para aprender a surfear por tu océano interior sin que las olas te arrastren a la deriva.
Y aun mejor, puedes reservar una sesión conmigo y ver cuales son las posibles dificultades que te están impidiendo tener un manejo saludable donde en conjunto trabajaremos para que consigas un equilibrio y aprendizaje de tus emociones. Las convertirás en tus aliadas.